Apocalíptico

Cuando el hombre (y la mujer, para ir con la estúpida, por mal aplicada moda de la inclusión) se manifieste libre, siendo esclavo de los demás, cuando exija sutilezas entregando él solo bajezas y la ruindad aprisione los corazones, cuando la ceguera del egoísmo aún sin pretenderlo haga presa al corazón... las flores anularán su aroma por esconderse en sus capullos de carne sometiendo a las almas coloridas a sucumbir.

Así se dicta el fin del mundo como lo conocemos y que es el inicio de lo gris y tormentoso, el inicio de terremotos e inundaciones, de incendios y plagas...

Profecías De la iglesia Sergiana ortodoxa Guillenista:
Los faltos de fe seran marcados con llagas en las extremidades que como estigmas representan sus impíos pensamientos contra el representante de la iglesia sergiana.

Por eso, el amor verdadero será su salvación, con la oportunidad de purgar los pecados cometidos, manifestando con honorabilidad y dignidad su discurso entero, que de manera honesta y recatada tribute a la pasión desenfrenada.

Pero los pretextos y las causas vanas serán castigo aún mayor y con penas tremendas.

La fotografía como registro de la irrealidad

La fotografía no es el soporte gráfico de la realidad.
Sergio Guillén




La realidad se percibe de manera individual. Así pues, la realidad depende de la percepción que apela a la sensación provocada en los sentidos, por factores externos o sea, en los registros internos corpóreos, producto de las terminales nerviosas que son sensibles a los estímulos que afectan al cuerpo humano.

La disputa por la percepción versus la realidad gira en torno a entender que la realidad provoca a las sensaciones, las cuales son procesadas intelectualmente, desde los filtros medioambientales, hasta los contextualmente inefables filtros culturales. Dicho procesamiento de información, se convierte en imagen (partiendo de la idea de que una imagen es producto etéreo porque proviene de la imaginación) susceptible de ser interpretada, creando conceptos abstractos de las cosas, desde su función estética.

La imagen de acuerdo con lo anterior, es la manera en que entendemos o procesamos la información que recibimos desde algún estímulo ajeno a quien percibe. Por ello, es que esa información (imaginaria –propia de la imagen-) genera conceptualizaciones de la realidad.

Para entender la idea de lo que es un concepto, podemos partir de clasificar el cómo interpretamos los signos existentes. Si un signo tiene una función meramente icónica o representativa, no podrá ser interpretada de ninguna otra manera, más que lo que se ve; en este punto, el signo es evidencia del significado mismo, pues al ser un signo denotativo, referencial y objetivo, no requiere interpretaciones. Un signo con valor icónico, siempre será objetivo, teniendo como base la primeridad de su significación: una fotografía de un árbol que pretende transmitir la idea de un árbol, tiene ese significado primario, aunque el sujeto que lo perciba no conozca o nunca haya visto un árbol. Lo que él perciba, es esa idea primaria, que luego de ser aprendida por el estímulo, ya podrá ser significada de manera objetiva. Si nunca en mi vida he visto un árbol, ese objeto que tiene hojas, tronco, ramas y que pertenece a la naturaleza; si bajo esas circunstancias veo una fotografía de un árbol (que yo no sé que eso es un árbol), adquiero una postura intelectual al respecto. Si después de ver esa fotografía, veo al objeto, mi interpretación/significación de la realidad será asociada a los dos elementos, al signo y al objeto representado. Ese objeto va a ser calificado por mí (en función de mis contextos culturales, académicos, sociales, ambientales, religiosos, y cualquier otro factor contextual), desde la función estética, volviéndose tanto la imagen, como el objeto, dos elementos que antes eran objetivos, en algo meramente subjetivo, o propio de mi (el sujeto que interpreta), desde mi experiencia con el objeto, con el signo, o con ambos.

La imagen fotográfica nunca tendrá significaciones objetivas aunque:
1. El fotógrafo pretenda marcar su trabajo con un estilo propio y definido.
2. La fábrica pretenda “marcar con su marca” las fotografías que se hagan con sus cámaras, con su tecnología, su óptica, su procesamiento de imagen.
3. El soporte, ya sea una exposición de arte, un libro, una revista o cualquier otro, marquen el contexto de la imagen para pretender significar objetivamente.

La imagen aunque icónica, se vuelve siempre subjetiva pues pertenece a un proceso intelectual, a una serie de calificaciones que los sujetos realizan de la realidad en la que están inmersos. La fotografía de cualquier índole, es subjetiva, ya sea la fotografía periodística, la científica, la publicitaria, la artística o cualquier otro tipo, incluyendo las que aparecen en las credenciales o en los catálogos. La fotografía será el registro de la irrealidad, de la realidad del objeto por un lado, pero de la realidad producto de la visión del fotógrafo y de la visión del espectador-usuario.

La fotografía será imagen de la irrealidad, imagen de lo que no está ni visual, ni sensiblemente para todos.