Mudo

Sus diminutos pechos asomaban una necesidad mortal por ser besados,  por ser tomados entre las manos de aquel que goza de una copa de vino, por las manos de aquel que escribe y plasma sueños, por las manos de aquel que con tintas y anhelos muestra en lienzos y papel sus ideas del cosmos.  Su boca estrecha como flor virgen y mirada inocente de voz aguda. Perversión suprema, libido contenida, feromonas volando y saturando todo. Sudo, lloro, muerdo mis labios y mi lengua, lagrimeo por el sudor que escurre en mis ojos que contienen mis impulsos...

1 comentario:

Atonita Tokz dijo...

Como capturar el momento preciso sin trastabillar ante tal dama?

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