La erotización de la vida cotidiana


El deseo
 El mundo está plagado de erotismo, de deseos sexuales reprimidos y conscientes. El erotismo en la vida cotidiana no es una simple construcción social producto de la cultura, sino que está implícita en la naturaleza del ser humano, en los genes animales de nuestra especie. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, basó sus estudios psicológicos en el erotismo, en la naturaleza sexual del ser humano como motor del ser donde mencionaba al mismo tiempo la importancia de conocer estos procesos de erotización como una forma de control o de liberación. Si alguien tiene libertad sexual, tiene libertad de pensamiento y por lo tanto su cosmovisión está en posibilidad de crecer, y no porque el culo esté pegado al cerebro (coloquialmente se dice que a veces pensamos con las nalgas (o con el pene, como una mención del valor sexual que damos a nuestras decisiones).
El mundo erotiza porque está erotizado, porque nuestro cuerpo es una zona erógena completa: desde el oído, la vista, el tacto, el gusto, el olfato y hasta esas antenas invisibles que nos permiten percibir lo que no tiene materia (como el amor, la tensión, la paz, la esperanza, etcétera).
 El sexo por si mismo vende, porque todos compramos sexo, porque todos consumimos sexo, porque todos vendemos sexo.
Pensemos en la gran cantidad de erotismo que puede tener una boca, un ombligo, un perfil o una mirada. ¿Cómo tiene que ser la imagen que sea portadora de ese valor erótico?, ¿cómo tiene que ser la imagen para ser entendida como objeto representante del deseo? Sin duda, en ningún caso tendrá que ser algo amenazante y deleznable, no tendrá que ser una imagen mal iluminada, mal enfocada, mal encuadrada, ni grotesca, ni una imagen que sea tan común que no pueda quedar inscrita en nuestra memoria.
Las perversiones están presentes todo el tiempo y el deseo forma parte irrefutable de ello. ¿Qué nos erotiza, qué nos mueve, qué nos excita, qué provoca nuestros deseos? La respuesta siempre será un misterio que vive en nosotros mismos de manera inconsciente y en el mejor de los casos, en la consciencia de la cotidianidad como secreto de la felicidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Arturo Rios Gascon

el sexo como tal si vende, ejemplos la pornografía y la prostitución pero en el diseño se tiene que ser sutil para no caer en lo grotesco o se puede aplicar algo grotesco en el diseño?

Anónimo dijo...

wow, increible, no lo habia pensado de esa forma tan profunda.
Excelente post

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